Jueves, Julio 27, 2017

Consuelo Madrigal la fiscal tuerta del ojo izquierdo

¿Los tribunales españoles producen nauseas?

Consuelo Madrigal es la Fiscal General del Estado experta en menores y elegida como mejor baza para luchar contra la corrupción, incapaz de ver indicios de delito en las "fechorías" presuntamente cometidas, por miembros del Gobierno del ilegalmente financiado partido popular, ni  siquiera ve  el monumental delito en la estafa de las preferentes, ni en la salida a bolsa de Bankia, ni en el cobro de dinero negro de Rajoy, Cospedal o Ruiz Gallardón. ¿ Está Consuelo Madrigal  "tuerta del ojo izquierdo" o es completamente ciega?

Los tribunales de España luchan contra la corrupción con impunidad. Salvo algún caso.

Tribunales, audiencias, CGPJ, juzgados, jueces, fiscales, abogados, bufetes.
Se supone que todas estas personas deberían de defender el imperio de la Ley. Y eso hacen, ocupando todos los puestos y cargos del poder judicial, para validar su sistema de sociedad decretada.

Es fácil entonces, hacer de juicios teatro y vender en los medios de comunicación y doctrina su realidad difusa, en la que tesoreros corruptos, de corruptos partidos, en corruptos gobiernos, son pagados extrajudicialmente con toda impunidad.

Si acaso, ya dirá algún Juez que lo investigue otro juzgado diferente, en el que quizá haya o tenga competencia de un presunto delito. En estos tiempos, quizá hacienda.

La Ley es absurda, defiende criminales, protege corruptos, mentirosos y cínicos, que aprovechan cualquier recodo legal, creado para mantener la opacidad o salvaguardar una salida provechosa de algún corrupto.

En España no existe la legalidad. Nos limitamos a acatar resoluciones judiciales contrarias al derecho que defienden. La legalidad solamente protege al poder ejecutivo, legislativo y judicial, también a nuestros organismos e instituciones corruptas, defendiendo un sistema de degenerados.

La corrupción se instaló en nuestra vida legalmente, ni la falsa creación de una nueva constitución pudo evitar que la corrupción recorriera nuestras instituciones y organismos salvajemente. Impune y sin consecuencias sus actos, dejaban claro a cualquiera, que el sistema protegía su corrupción con determinación.

Salvo algún caso, en diferentes tramas y malversaciones públicas, de personajes públicos que abusaron del poder y autoridad, para beneficiarse a ellos y a terceras personas. Robando este dinero a la ciudadanía, a las personas necesitadas, a las dependientes. Mientras nos decían que teníamos que apretarnos el cinturón, porque habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades.

La lección judicial la aprenderemos en el futuro, por ahora no hay muchos Jueces que defiendan el imperio de la Ley. Además la Ley que han creado, debería de llamarse injusticia por decreto. Aunque digan que es legal.

 

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